Una vez que las cajas llegaron todo fue "in crescendo"...
Todas las redes sociales: Instagram, Facebook, WhatsApp... ardían. La acogida había sido espectacular y, en apenas unas horas, ya teníamos mas de cincuenta ejemplares reservados.
El sábado, comenzamos a entregar los primeros. Una parte de mí se desprende con cada uno de ellos (me da hasta penita, cada vez que sale uno, pero me reconforta saber que se marcha a un nuevo hogar para ser contado).
Tenía que descontar unos cuantos para entregar: los cuatro del depósito legal (¡bien!, me acordé), y alguno más para poder regalar...
Cuando ya se terminó la primera caja y al ir a coger la segunda para abrirla y seguir con el reparto, en mano, de todos aquellos que ya lo habían reservado, sentí una sensación horrible al ver semejante atrocidad, ¡la caja estaba rota!. Y varios cuentos estaban, literalmente, destrozados. No podía creérmelo, esto no podía estar pasándome a mí. Cómo iba a entregar todos los cuentos que me estaban pidiendo, qué podía hacer ante este despropósito... (Además era domingo por la tarde, ¡qué agobio!)
Escribí a la imprenta, al encargado de producción, que me tranquilizó, un poco, diciéndome que no me preocupase, que hiciese bastantes fotos para poder acreditar este desastre a la empresa encargada de hacer la entrega. Y así lo hice. Pero, ¿qué pasaba entonces con esos cuentos deteriorados, podría recuperarlos?
Así me lo indicaron en producción, que me los enviarían sin problema (¡Uffff! menos mal, pude respirar más o menos, tranquila...)
El lunes seguimos con las entregas y la respuesta, por parte de todo aquel que recibía el cuento, era mejor de lo que podía imaginar. Y por la tarde, ya estaba hablando de nuevo con la imprenta. ¡Nos habíamos quedado sin cuentos!)
Esto era algo que, como siempre, no podía imaginar ni en mis mejores sueños (y digo, como siempre, porque soy demasiado autoexigente e infravaloro mi trabajo constantemente). Nunca habría podido creer, si me lo hubieran dicho, que sería capaz de vender un total de cien cuentos hechos por mí, cuando si el cuento lo hubiese hecho otra persona, estoy completamente segura que lo habría comprado).
De hecho (y aunque da un poco de vértigo decirlo), ya estamos haciendo reservas para la segunda edición...
Pasaron varios días hasta que me llegó un email informando de que ya tenía el envío en camino, todo estaba marchando como tenía que ser. Ahora me tocaba comenzar con otro de los trabajos mas arduos, el de dar a conocer tu obra (a tu hijo literario). La temida PUBLICIDAD.
Comencé con todos mis contactos conocidos, luego amplié el círculo y tras ésto, vinieron las redes sociales...
Lo primero, crear un texto que resumiese el argumento del cuento, lo que quiero trasmitir con él y, por supuesto, incitase a tenerlo (al ser una gran compradora de cuentos esto era algo esencial que debía conseguir, por experiencia propia).
El aluvión de respuestas fue inmediato, tanto, que me encontraba desbordada ya que, aún quedaban algunos cabos sueltos que atar (y que no podía olvidar). En unas pocas horas estaba casi la mitad del pedido vendido (¡y todavía no me había llegado!). Cierto es, que esto me hizo volver a creer un poco en el sentimiento de las personas cercanas y pensar que en estos momentos de desconfianza, no todo estaba perdido. Aún quedaban personas deseosas de tener un cuento que les recuerde que no todo es tan malo y que, hasta en los peores momentos se puede ver la vida de forma diferente y tener un lado divertido que contar.
Porque no podemos olvidarnos de cómo los niños/as son capaces de adivinar nuestros gestos y devolvernos una sonrisa cuando, inconscientemente, les sonreímos. Esto, me hace siempre reflexionar en mi práctica educativa. Y me recuerda una gran verdad: que los niños son grandiosos, A PESAR de nosotros.
Y, de repente...suena el telefonillo y ....¡llegó!
Esto va marchando, ya está casi todo listo...
Ahora tocaba buscar imprenta. Cuando todo está hecho por tu cuenta te encuentras con un sin fin de dudas que te inundan y te llegan (si las dejas) a ahogar. Y claro, en Internet está todo. Así que, comencé mi búsqueda y empecé a mirar imprentas que fueran exclusivamente de cuentos, después también las que realizaban otros tipos de encargos imprimibles. y, por último, pregunté en las de mi ciudad (por comparar precios, y tal).
Ante este aluvión de información (no todas me respondieron), consideré precios y me quedé con una que encontré online y que tenía muy buenas referencias:
Ellos se encargaban no solo de asesorarme, sino también de la maquetación (estaba incluido en el precio).
Así comenzó un intercambio de emails que me llevó semanas de ensayo y error, de arreglos con Photoshop, de imágenes cortadas, de dudas respecto a tipos de letra, etc.
Fue un idilio con todo tipo de anécdotas, malos entendidos y resultados fabulosos (han aguantado mis incertidumbres, impaciencias y mensajes a horas desproporcionadas).
Cuando todo esto se hizo papel, me mandaron una muestra (solo el interior, sin guardas, ni portada) para que pudiera, una vez más, corroborar lo profesionales que son y lo bien que trabajan.
En el momento en que todo estaba conforme (sí, todavía hice varios cambios más), lo pasé a producción y ya sólo me quedaba esperar quince días hábiles para poder tenerlo en mis brazos. Podéis imaginaros mi ansiedad por recibirlo, contaba los días.
Y, de repente, mi pedido estaba en camino...
Bien, cómo conseguir un ISBN y no morir en el intento...
Aquí podréis ver la forma en la que inicié mis trámites para conseguir tenerlo y cómo fue desarrollándose todo, hasta lograrlo:
Lo primero que hice fue buscar en Google "cómo conseguir un ISBN" y enseguida apareció la página de la agencia del ISBN
https://agaisbencin.es/web/index.php
Os adjunto la información, tal y como viene en la página y luego os iré explicando cómo lo hice yo:
Procedimiento para la solicitud de un número de ISBN
El nuevo procedimiento mediante formulario web comprende los siguientes pasos:
Solicitud y pago. El interesado solicita un número de ISBN cumplimentando el formulario de datos personales y de facturación. A continuación, efectúa el pago por el importe correspondiente y recibe la factura de la operación.
Al cumplimentar el formulario de solicitud del ISBN, se deberá adjuntar:
- Copia de DNI/NIE o NIF, si es una persona física.
- Copia del NIF, si es una persona jurídica.
El pago se realizará a través del TPV de la Agencia, por medio de:
- Tarjeta de crédito o débito.
- Transferencia. Si prefiere realizar el pago por transferencia deberá disponer de una cuenta PayPal. [+ info paypal.es].
- Confirmación. El autor/editor recibirá por correo electrónico la confirmación para acceder a la plataforma ISBN y cumplimentar el formulario de datos bibliográficos de la obra que va a publicar.
- Registro. Si los datos bibliográficos están correctamente cumplimentados, en el plazo comprometido, el autor/editor recibirá en su correo electrónico un aviso sobre la disponibilidad del registro PDF. Si hay errores en los datos, el proceso puede demorarse para su corrección.
- Catalogación. Posteriormente el libro será catalogado por la Agencia y su ficha aparecerá en la Base de datos de libros editados en España, MECD y TodosTusLibros.com. En su correo electrónico recibirá la confirmación de que la obra ya está catalogada.
Ahí rellené los datos que me pedían y una vez, hecho esto cuando me disponía a pagar (nada en este mundo es gratis), comenzaron mis dudas ante la dicotomía de datos ricos o no:
Tarifas
Esta duda para mí duró, tan solo, unos breves segundos, ya que, como estoy interesada en vender mi cuento, si quería optar por estar opción necesitaba tener habilitados los datos ricos, siendo consciente de lo que se explica aquí:
Con esto inicié mi pago en la página y una vez hecho ésto, solo me quedaba esperar a que me enviasen mi correspondiente email de confirmación. En el cual me darían un usuario y clave de acceso. Os pongo en preaviso de que es muy importante mirar en el Spam, ya que yo esperaba ansiosa ese correo e incluso les escribí, y ya me lo habían mandado quedándose alojado en la carpeta de correo no deseado (pero, si era el correo que mas deseaba por esos días, ¡por qué me pasan estas cosas!).
En este email me informaron de que si existía algún error se pondrían en contacto conmigo para subsanarlo lo antes posible, puesto que, de esto dependería la tardanza en otorgarme mi número de ISBN.
Transcurridos unos días llegó, y como era de esperar existían varios errores en el formulario (típicos fallos de principiante autodidacta), que pude corregir siguiendo alguna instrucción de Google.
Y así, pude constatar que todo estaba en orden. Una vez hecho y enviado, ¡conseguí mi ISBN (¡¡¡Yeah!!!)!.
Una vez que la idea se iba concretando en palabras e ilustraciones (si, el texto y los dibujos son míos, ¡quién dijo miedo!) el cuento iba convirtiéndose en algo real, casi palpable. Y como soy muy, pero que muy, (mi marido dice controladora, yo prefiero llamarlo previsora), pues me puse a indagar sobre todo aquello que estaba relacionado con publicar un cuento.
En este mundo de la literatura editada, me encontré con infinidad de opiniones respecto al con quién hacerlo, pero no me quedaba muy claro qué era lo mejor en cada caso, (y en este caso concreto, para mi).
Comencé buscando en las redes y escribiendo en un folio todos los emails de editoriales que veía. También se me ocurrió contactar por Instagram a todos/as los contactos que encontraba, que publicaran como editorial. Algo que luego conocí fue, que algunos funcionaban como editorial clásica y otros, como coedición.
Pregunté a autoras conocidas de cuentos que me encantan como son: @miscuentosinfantiles, @Aliciaacostanarradora, @cuentos_maestra, que me aconsejaron muy bien y me ayudaron mucho. ¡GRACIAS DE CORAZÓN!
Os muestro aquí los conceptos de los cuales me hice fan e inclui en mi vocabulario (sin pensar), de la noche a la mañana...
Editorial clásica: Indican quién se ha hecho cargo del cuento, corrección, ilustración (este tema lo hablaremos en otro post), ISBN y Depósito legal, publicación y distribución (ferias, librerías, eventos), presentaciones (firmas) y venta del producto.
Coedición: Es una cuestión más bien económica, tú te encargas de hacer un buen texto y ellos te ayudan en todo lo demás, pero tú eres el/la encargado/a de pagar esa ayuda.
Verkami: Se trata de organizar a nivel público un evento participativo donde los lectores son los encargados de hacer posible tu publicación (o al menos, una buena parte de ella), a través de colaborar económicamente como mecenas. La autora o autor se encarga de recompensar esa colaboración a través de "regalos" o detalles con ellos/as (libros firmados, alguna manualidad u objeto significativo, etc.)
Autoedición: La autora o el autor, se encargará de buscar absolutamente todo por su cuenta. Mi elección particular.
Una vez aclarados y comprendidos estos conceptos, entendí que en mi caso particular, lo mejor sería hacerlo por mi cuenta y autoeditar, debido a los plazos de tiempo. Y así me lancé a la aventura de la autoedición...
En primer lugar, considero que para poder escribir, en este caso, un cuento, hay que dominar el tema. ¿Qué quiero decir con ésto?: pues, que hay que haber leído, contado (ahora explicaré por qué) y escuchado (también lo voy a explicar) muchos, no, muchísimos cuentos.
Una cosa muy importante a la hora de escribir tu propio cuento, es haber contado muchas historias, porque si es así, habrás podido apreciar qué es lo que les llama la atención, qué les resulta divertido o aburrido, qué puede engancharles, etc. Y, por otro lado, cuando has podido escuchar mucho, habrás comprendido que es fundamental ponerse en el otro lado, el lado de los niños/as y aprenderás cuáles son los elementos esenciales que debe tener una buena historia narrada.
Por ello, es esencial tener muchos cuentos en casa (o una biblioteca muy cerca), para poder conocer a la perfección el tipo de ilustración, lenguaje, formato, etc. Pero, sobre todo te ayudarán a tener claro qué tipo de cuento quieres escribir, ya que será de gran ayuda saber qué tipo de cuento quieres contar y/o te gustaría que te contaran (Además de poder revisarlos conforme vayan surgiendo algunas dudas, que surgirán, respecto a tu propia auto-publicación).
Una vez dicho ésto, vamos de lleno a meternos en faena: ¿qué es lo primero que hay que tener a la hora de escribir tu propio cuento y auto-publicarlo?
(Resuenan tambores........Vamoooos, dilo ya!)
LA IDEA. Es raro empezar por lo más complicado pero, así es como salen adelante las grandes cosas, ¿no?, partiendo de un inicio complicado.
Pues eso, mi idea surgió,como digo tantas veces de la necesidad de crear algo que no había y/o de la solución impuesta "sin haberlo pensado".
Esto, surgió yendo de camino al dentista, con mi mascarilla, of course, y con un herpes en el labio que me había salido. Y entonces pensé ¡qué bien me viene llevar mascarilla para que no se me vea! (ni tan mal).
Pero no podía quedarme ahí, se trataba de un cuento infantil, con lo que sería el uso de la mascarilla contado desde el punto de vista de los niños, es decir con tono divertido y pensado desde de una perspectiva infantil, como son los cuentos, concretamente, los personajes de los cuentos, y qué ocurriría si llevasen mascarilla.
Así de camino al dentista, (5 minutos + la espera + limpieza profunda + vuelta a mi casa), se me ocurrió que, tal vez, no estaba tan mal el uso de la mascarilla para determinadas cosas, como puede ser querer ocultar algo de tu nariz y/o boca. (Resulta que me había levantado muy positiva esa mañana, sí señor).
No contenta con esto, empezaron a venir a mi cabeza millones de sucesos graciosos y personajes, que les gustaría haber tenido una mascarilla para tapar cosas de su cara, o simplemente, cómo cambiaría un final si la hubieran tenido.
Con la idea concebida, fui dándole forma....
Tras muchos años de descanso (del blog, no de la vida), he decidido volver ya que me encuentro en un momento muy bonito pero de muchos cambios personales y profesionales.
Os pondré en antecedentes... Sigo trabajando en la escuela, y soy mamá. Pero no de un niño, ni de dos, si no de tres (dos niños y una niña). Ahora vais entendiendo el porqué de mi descanso bloguero, ¿no?
Bueno, pues he decidido publicar mi primer cuento (siiii!!!! Yujuuuuu!!!!). Y durante estos días os iré contando todo lo que me vaya sucediendo a lo largo de esta GRAN aventura. Que, como muchas autoras me cuentan, es un proceso en el cual parece que vas a tener un bebé (literario), en este caso.
Así que, todo comienza con una ilusión, y es así como comienza también mi andadura en esto de crear una obra infantil.
Son muchas las inquietudes, dudas e incertidumbre que orbitaba alrededor mía, como si de un satélite perdido se tratase.
Por dónde empezar, primero va el texto o las ilustraciones...¿cómo va todo esto de escribir un cuento infantil? ¿Qué hace falta?
Primero de todo, surgió la idea... A lo que, como siempre me sucede, mi mente lo traduce a una o varias imágenes, que van desarrollando la historia.
Una vez, que esto ya empezaba a sonarme bien había que ir dándole forma.Y así fui cogiendo mis lápices acuarelables, pinceles, acuarelas, etc. y comencé a ilustrar...