CoCoDriLo
Publicado por Ana Bericua , lunes, 19 de septiembre de 2022 11:34
Seguimos realizando "cuento activo" en el aula, con materiales sencillos como son las cartulinas, para que ellos puedan crear y vivir el cuento.
En esta ocasión, he utilizado el cuento "Le pondremos un bigote" de la editorial combel
Son muchas las alegrías que me ha dado este cuento porque pude ir con él a "la feria del libro" de mi ciudad, varias librerías se interesaron y pude ir a presentarlo, además de salir en la prensa o ir a varios colegios a contarlo (hasta lo he presentado en la biblioteca de la Universidad de Cádiz), y ha sido utilizado para varios TFG y TFM.
Para mi, haberme atrevido a escribir este cuento ha significado mucho más que el hecho de haberlo escrito, ilustrado y editado, porque me ha enseñado la capacidad de llegar lejos.
"Cuento activo", en el cual mis pequeños han podido experimentar con arroz teñido de negro, imágenes del cuento y cortadores de pasta en forma de estrella, para construir su historia después de haber escuchado el cuento cantado de "Los planetas" de la editorial jaguar, escrito por Margarita del Mazo e ilustrado por Cecilia Moreno
Una vez que las cajas llegaron todo fue "in crescendo"...
Todas las redes sociales: Instagram, Facebook, WhatsApp... ardían. La acogida había sido espectacular y, en apenas unas horas, ya teníamos mas de cincuenta ejemplares reservados.
El sábado, comenzamos a entregar los primeros. Una parte de mí se desprende con cada uno de ellos (me da hasta penita, cada vez que sale uno, pero me reconforta saber que se marcha a un nuevo hogar para ser contado).
Tenía que descontar unos cuantos para entregar: los cuatro del depósito legal (¡bien!, me acordé), y alguno más para poder regalar...
Cuando ya se terminó la primera caja y al ir a coger la segunda para abrirla y seguir con el reparto, en mano, de todos aquellos que ya lo habían reservado, sentí una sensación horrible al ver semejante atrocidad, ¡la caja estaba rota!. Y varios cuentos estaban, literalmente, destrozados. No podía creérmelo, esto no podía estar pasándome a mí. Cómo iba a entregar todos los cuentos que me estaban pidiendo, qué podía hacer ante este despropósito... (Además era domingo por la tarde, ¡qué agobio!)
Escribí a la imprenta, al encargado de producción, que me tranquilizó, un poco, diciéndome que no me preocupase, que hiciese bastantes fotos para poder acreditar este desastre a la empresa encargada de hacer la entrega. Y así lo hice. Pero, ¿qué pasaba entonces con esos cuentos deteriorados, podría recuperarlos?
Así me lo indicaron en producción, que me los enviarían sin problema (¡Uffff! menos mal, pude respirar más o menos, tranquila...)
El lunes seguimos con las entregas y la respuesta, por parte de todo aquel que recibía el cuento, era mejor de lo que podía imaginar. Y por la tarde, ya estaba hablando de nuevo con la imprenta. ¡Nos habíamos quedado sin cuentos!)
Esto era algo que, como siempre, no podía imaginar ni en mis mejores sueños (y digo, como siempre, porque soy demasiado autoexigente e infravaloro mi trabajo constantemente). Nunca habría podido creer, si me lo hubieran dicho, que sería capaz de vender un total de cien cuentos hechos por mí, cuando si el cuento lo hubiese hecho otra persona, estoy completamente segura que lo habría comprado).
De hecho (y aunque da un poco de vértigo decirlo), ya estamos haciendo reservas para la segunda edición...
Pasaron varios días hasta que me llegó un email informando de que ya tenía el envío en camino, todo estaba marchando como tenía que ser. Ahora me tocaba comenzar con otro de los trabajos mas arduos, el de dar a conocer tu obra (a tu hijo literario). La temida PUBLICIDAD.
Comencé con todos mis contactos conocidos, luego amplié el círculo y tras ésto, vinieron las redes sociales...
Lo primero, crear un texto que resumiese el argumento del cuento, lo que quiero trasmitir con él y, por supuesto, incitase a tenerlo (al ser una gran compradora de cuentos esto era algo esencial que debía conseguir, por experiencia propia).
El aluvión de respuestas fue inmediato, tanto, que me encontraba desbordada ya que, aún quedaban algunos cabos sueltos que atar (y que no podía olvidar). En unas pocas horas estaba casi la mitad del pedido vendido (¡y todavía no me había llegado!). Cierto es, que esto me hizo volver a creer un poco en el sentimiento de las personas cercanas y pensar que en estos momentos de desconfianza, no todo estaba perdido. Aún quedaban personas deseosas de tener un cuento que les recuerde que no todo es tan malo y que, hasta en los peores momentos se puede ver la vida de forma diferente y tener un lado divertido que contar.
Porque no podemos olvidarnos de cómo los niños/as son capaces de adivinar nuestros gestos y devolvernos una sonrisa cuando, inconscientemente, les sonreímos. Esto, me hace siempre reflexionar en mi práctica educativa. Y me recuerda una gran verdad: que los niños son grandiosos, A PESAR de nosotros.
Y, de repente...suena el telefonillo y ....¡llegó!
Esto va marchando, ya está casi todo listo...
Ahora tocaba buscar imprenta. Cuando todo está hecho por tu cuenta te encuentras con un sin fin de dudas que te inundan y te llegan (si las dejas) a ahogar. Y claro, en Internet está todo. Así que, comencé mi búsqueda y empecé a mirar imprentas que fueran exclusivamente de cuentos, después también las que realizaban otros tipos de encargos imprimibles. y, por último, pregunté en las de mi ciudad (por comparar precios, y tal).
Ante este aluvión de información (no todas me respondieron), consideré precios y me quedé con una que encontré online y que tenía muy buenas referencias:
Ellos se encargaban no solo de asesorarme, sino también de la maquetación (estaba incluido en el precio).
Así comenzó un intercambio de emails que me llevó semanas de ensayo y error, de arreglos con Photoshop, de imágenes cortadas, de dudas respecto a tipos de letra, etc.
Fue un idilio con todo tipo de anécdotas, malos entendidos y resultados fabulosos (han aguantado mis incertidumbres, impaciencias y mensajes a horas desproporcionadas).
Cuando todo esto se hizo papel, me mandaron una muestra (solo el interior, sin guardas, ni portada) para que pudiera, una vez más, corroborar lo profesionales que son y lo bien que trabajan.
En el momento en que todo estaba conforme (sí, todavía hice varios cambios más), lo pasé a producción y ya sólo me quedaba esperar quince días hábiles para poder tenerlo en mis brazos. Podéis imaginaros mi ansiedad por recibirlo, contaba los días.
Y, de repente, mi pedido estaba en camino...
Bien, cómo conseguir un ISBN y no morir en el intento...
Aquí podréis ver la forma en la que inicié mis trámites para conseguir tenerlo y cómo fue desarrollándose todo, hasta lograrlo:
Lo primero que hice fue buscar en Google "cómo conseguir un ISBN" y enseguida apareció la página de la agencia del ISBN
https://agaisbencin.es/web/index.php
Os adjunto la información, tal y como viene en la página y luego os iré explicando cómo lo hice yo:
El nuevo procedimiento mediante formulario web comprende los siguientes pasos:
Solicitud y pago. El interesado solicita un número de ISBN cumplimentando el formulario de datos personales y de facturación. A continuación, efectúa el pago por el importe correspondiente y recibe la factura de la operación.
Al cumplimentar el formulario de solicitud del ISBN, se deberá adjuntar:
El pago se realizará a través del TPV de la Agencia, por medio de:
Ahí rellené los datos que me pedían y una vez, hecho esto cuando me disponía a pagar (nada en este mundo es gratis), comenzaron mis dudas ante la dicotomía de datos ricos o no:
| Tramitación normal. | 45 € | |
| Servicio urgente ISBN | + 50 € | |
| Gestión de datos ricos DILVE | + 35 € | |
| Total | 45 € |
Esta duda para mí duró, tan solo, unos breves segundos, ya que, como estoy interesada en vender mi cuento, si quería optar por estar opción necesitaba tener habilitados los datos ricos, siendo consciente de lo que se explica aquí:

Una vez ya elegido el sistema de edición y publicación (on my own), había que ilustrar todo lo que el texto decía.
Esto, a veces, es complicado, ya que hay que compilar uno o dos párrafos, en un solo dibujo que transmita todo cuanto hemos escrito.
Preparé mi bloc de acuarelas, los materiales y a dibujar...
Esto parece sencillo, pero claro, estamos en la era digital y todo cuanto hagamos deberá ser supervisado por un software que saque lo mejor de cada dibujo, o bien corrija errores (casi imperceptibles) de los mismos. Y así comenzaron mis inicios en Photoshop.
Después de un "sin número" de video-tutoriales, e incluso clases por parte de mi hermana. Poco a poco, fui tocando los dibujos que, previamente había hecho en mi bloc de acuarelas. Os doy un pequeño consejo, pensad bien las proporciones de vuestro dibujo respecto al tamaño de la ilustración que queréis que aparezca en vuestro cuento, esto os quitará mas de un comedero de cabeza (lo digo por experiencia propia).
Mi manera de dibujar, por ahora es en papel, de ahí escaneo y lo paso al ordenador de mesa para trabajarlo con Photoshop. Lo que realmente me gustaría es poder hacerlo de forma digital, pero aún ando en la tesitura de ir aprendiendo poco a poco y, por ahora, no me veo capaz de comenzar a dibujar digitalmente y poder conseguir resultados parecidos a los que obtengo, al hacerlo de forma tradicional (ojalá pronto lo consiga y seáis testigo de mis progresos, prometo contarlo todo también).
Una vez que hice todos los dibujos, fui retocándolos. Mientras tanto fui informándome de cómo podía hacer para registrar el texto y los dibujos de manera segura, antes de enviarlos. Y la mejor opción que encontré fue a través de la página "safe creative", donde por 15€ te permiten subir tus creaciones, etiquetarlas y recibir certificado, código, etc. de forma rápida y, sobre todo, segura. Existen otras opciones, como por ejemplo mandarte todo por correo, y el sello oficial de correos, sirve como aval. Todo ésto, siempre es por si alguien plagia tu idea y reclamas que tu derecho a la propiedad ha sido vulnerado (pero no hay que ponerse tan dramáticos). Esto sería en caso de... (no obstante, mas vale prevenir...)
Cuando ya estaban todos los dibujos y el texto, los subí (previo pago) y automáticamente, ya tenía todo registrado.
Una vez que hice ésto, lo segundo que hice fue escribir a la página del depósito legal. En la que rellené un formulario (ésto, lo debería haber hecho una vez que tuviese mi ISBN, pero, me salté un paso). Cuando posees tu número de DL, tienes dos meses para enviar o dejar cuatro ejemplares de tu obra en el lugar del depósito legal de tu ciudad (¡ésto no se puede olvidar!).
Ya tenía mis dibujos registrados, texto registrado y número de depósito legal. Bien, ahora toca pedir mi ISBN y ver cómo se consigue...
Una vez que la idea se iba concretando en palabras e ilustraciones (si, el texto y los dibujos son míos, ¡quién dijo miedo!) el cuento iba convirtiéndose en algo real, casi palpable. Y como soy muy, pero que muy, (mi marido dice controladora, yo prefiero llamarlo previsora), pues me puse a indagar sobre todo aquello que estaba relacionado con publicar un cuento.
En este mundo de la literatura editada, me encontré con infinidad de opiniones respecto al con quién hacerlo, pero no me quedaba muy claro qué era lo mejor en cada caso, (y en este caso concreto, para mi).
Comencé buscando en las redes y escribiendo en un folio todos los emails de editoriales que veía. También se me ocurrió contactar por Instagram a todos/as los contactos que encontraba, que publicaran como editorial. Algo que luego conocí fue, que algunos funcionaban como editorial clásica y otros, como coedición.
Pregunté a autoras conocidas de cuentos que me encantan como son: @miscuentosinfantiles, @Aliciaacostanarradora, @cuentos_maestra, que me aconsejaron muy bien y me ayudaron mucho. ¡GRACIAS DE CORAZÓN!
Os muestro aquí los conceptos de los cuales me hice fan e inclui en mi vocabulario (sin pensar), de la noche a la mañana...
Editorial clásica: Indican quién se ha hecho cargo del cuento, corrección, ilustración (este tema lo hablaremos en otro post), ISBN y Depósito legal, publicación y distribución (ferias, librerías, eventos), presentaciones (firmas) y venta del producto.
Coedición: Es una cuestión más bien económica, tú te encargas de hacer un buen texto y ellos te ayudan en todo lo demás, pero tú eres el/la encargado/a de pagar esa ayuda.
Verkami: Se trata de organizar a nivel público un evento participativo donde los lectores son los encargados de hacer posible tu publicación (o al menos, una buena parte de ella), a través de colaborar económicamente como mecenas. La autora o autor se encarga de recompensar esa colaboración a través de "regalos" o detalles con ellos/as (libros firmados, alguna manualidad u objeto significativo, etc.)
Autoedición: La autora o el autor, se encargará de buscar absolutamente todo por su cuenta. Mi elección particular.
Una vez aclarados y comprendidos estos conceptos, entendí que en mi caso particular, lo mejor sería hacerlo por mi cuenta y autoeditar, debido a los plazos de tiempo. Y así me lancé a la aventura de la autoedición...
Aquí os dejo las fotos del cuento "Aquiles, el puntito", que gustó mucho a los pequeños/as sobre todo por los detalles olorosos, sonoros y visuales que desenmascaraba el cuento. Así pudimos conocer cómo un simple puntito podía dar mucho juego con sus aspiraciones por ser algo más, ya que una pizarra blanca se le quedaba muy corta.




Como ya os comenté, este es un cuento muy divertido y del que se pueden sacar grandes moralejas... Éste momento ocurrió al finalizar el cuentacuentos, cuando varios niños/as se acercaron para ver los dibujos del panel.
Ya sé que en mi anterior post dije que el cuentacuentos de este cuento tan cautivador ("Un punto rojo") tendría lugar en el último fin de semana de Enero....pero...os aviso que será el próximo sábado 12 de Febrero en la librería PLASTILINA!!
¡Así que ya podéis ir poniéndo Un PUNTO ROJO en vuestro calendario ese día!
Bueno....sé que muchos/as esperábais que realizara otro cuentacuentos...pues bien aquí llega:
Será a finales de este mes, en la la libreria PLASTILINA, y el titulo elegido es.....
"UN PUNTO ROJO"
¿Qué porqué he elegido este título?, bueno os cuento...ha sido un regalo muy especial de reyes, hecho por una persona muy especial, y además es un cuento que desde que lo vi me enamoró perdidamente...y cuando pude tenerlo supe que sería él mi próximo cuento para ser contado. Es un cuento que gusta tener, tocar, ver, apreciar y que da mucha energía (al menos a mí me la da) por eso es tan especial, tan mágico...
Si habéis tenido la oportunidad de tener en vuestras manos algunos de los cuentos de esta colección, os daréis cuenta enseguida de todas las posibilidades que tienen. Son cuentos contenedores de grandes sorpresas, historias, aventuras e incluso moralejas.
No por su discreta literatura sino por el abanico tan amplio que se abre a nuestro paso, es un libro que da rienda suelta a nuestra imaginación y nos permite contar todo cuanto queramos, algo que para una cuentacuentos como yo, tiene mucho dilema puesto que de todas las historias que rondan mi cabezita debo escoger tan solo una...
ya os iré concretando más sobre nuestra próxima cita...donde os aseguro que os voy a sorprender....
Designed by Wordpress Themes. Converted into Blogger Templates by Theme Craft